sábado, 16 de abril de 2011

complejos naturales

complejo de edipo

el complejo de Edipo, a veces también denominado conflicto edípico, se refiere al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores



complejo electra

El Complejo de Electra o papitis es algo muy común entre la mayoría de las niñas en algún momento de la infancia aunque, en algunas ocasiones, va más allá. Esta fijación afectiva o enamoramiento hacia el padre puede generar una situación de rivalidad con la madre.

Formas de actuación

En parte es lógico que la niña llegue a decir que se quiere “casar con papá”, porque es su referencia amorosa al ser el único hombre que conoce y que, por imitación a su madre, desea lo mismo. Por ello, según explica González de Rivera, los padres deben hacerle entender que no tiene sentido y que no es lo que realmente quiere. Además, no deben ser seductores y tienen que establecer una barrera generacional; sólo así se podrán determinar los roles parentales.
Si todo se desarrolla bien, la niña asume su derrota, reconoce que la madre es la preferida, y se dispondrá a buscar otro amor. Por contra, si no se rinde a esta evidencia se puede generar una anomalía patológica. De ahí que para poder curarse en el tratamiento psicoterapéutico la afectada debe aceptar su atracción y superarla


complejo cain
La llegada de un hermanito puede producir importantes cambios en la conducta del niño, incluso regresión. Por ejemplo, vuelven a exigir biberones cuando ya lo habían dejado, se chupan el dedo de nuevo o se hacen pipí en la cama.

Es posible que el niño se sienta triste e irritable, y quizá aproveche los momentos en los que no es observado para agredir físicamente al nuevo hermanito. También podrían surgir en él sentimientos de inseguridad, miedo y angustia.
El niño piensa que mamá prefiere al bebé porque es más pequeño, por eso se comporta como un bebé. Esta actitud es denominada “Complejo de Caín”. Durará poco tiempo, ya que el niño querrá volver a ser grande para disfrutar de las ventajas de ser mayor. Los padres deben ser conscientes de que él también tiene necesidades de amor y caricias.

complejo castracion

El complejo de castración. Tanto en la mujer como en el varón y el robe se establece la premisa fálica: suponen que todo y todos poseen falo. Pero la diferencia anatómica entre los sexos es una realidad objetiva y contradice constantemente ese supuesto. Sin embargo, al menos por un tiempo las racionalizaciones de los niños les hacen creer que la diferencia se debe a que "es más pequeño y no se ve" o "ya crecerá".
En el caso del niño varón, la amenaza de castración que los padres hacen pender sobre él por su quehacer onanista, resignifica la vista de los genitales femeninos, o bien la amenaza es resignificada por su visualización; la pérdida de los propios genitales se ha hecho entonces representable. Este temor objetivado implica para el varón la salida del complejo de Edipo, y un menosprecio que perdurará hacia la criatura castrada.
Para la mujer, en cambio, el complejo de castración marca el ingreso al Edipo. Se sabe ahora castrada, el tiempo le ha develado que no tiene falo y que ninguno crecerá, y culpa de ello a su madre, pues es quien la ha "fabricado mal".
La articulación con el complejo de Edipo es clave en ambos casos, y la posición tomada por el sujeto ante el complejo de castración tendrá gran influencia en la vida psíquica futura, además de estar íntimamente relacionado con el fenómeno de la angustia

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